Plegaria del día lunes

En este día de sol doy gracias a Dios y a Jesús y los ángeles custodios por vivir un día de amor
del Padre y de sus Amados Hijos, esperando de mi mente la elevación y de mis sentidos el
buen uso y discernimiento.


¡Cómo no agradecer al Padre si puedo oír a los pájaros amados que pudiendo volar y
ascender a las alturas, bajan al humilde prado para comer las migajas de pan dorado que les
ofrezco!


Si el malvón despliega sus colores -rosa, rojo, blanco- porque la misión de toda planta es
florecer y hacerse semilla de paz, y yo las alcanzo a ver nítidamente a través de mis ojos,
cansados y viejos, y puedo apreciar sus suaves tonalidades, mirando la callecita donde se alza
mi morada fugaz. Pienso que cuando ya no pueda verla ha ella -la callecita- albergará otras
miradas y sentirá otros pasos, la de un viejo -como yo-, disfrutando del sol marcero, de una
joven quinceañera espiando los pasos furtivos de su doncel, las de un niño feliz que mira con
sorpresa los distintos juguetes puestos a su alcance por su delicada mamá, la de un perrito de
lanas jugando con su sombra…


Mi alma viajera se detendrá un momento en sus baldosas y sonriendo, sabrá decirse a sí
misma: aquí fui feliz ¿y ahora? Me esperan otros planos con seres muy queridos que me dan la
mano pero aquí… aquí dejo una canción hecha rezo, un suspiro hecho de nostalgia, un silencio
hecho paz…
Es hermoso vivir porque vivir siempre se vive.
No le parece ?

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