Gris Otoñal

En un día de otoño como el de hoy, decir que es un día gris es mecánico, insulso, mas bien es un día plastificado donde tiene mucho que ver los racimos de fantasía que le podemos endilgar.
Días grises, entre tibios y fresquitos, pasaron nuestras abuelas, nuestras tías, nuestros niños y lo sabían rodear de palabras airosas, de leyendas y canciones olvidadas.

Forest trail covered with fallen autumn leaves and leaves falling in midair
Leaves swirl through the air on a forest path in autumn.

En un día parecido al de hoy, una pareja desconocida encontró la forma de dibujar hermosas escenas con el tacón de la bota de goma en el espejo roto de la escarcha matinal, se quitó el frío con el ejercicio ancestral de los abrazos y se dió el gusto renovado siempre de correr simbólicas carreritas en la empinada vereda gastada por el trajín de los transeúntes.

Gentileza: Imagen de Myléne en Pixabay

La imaginación despierta en los jóvenes y también en los viejitos. ¿No es bueno creer en el Amor?
Se tenga quince novísimos años o se doble el sendero de los 80. El Amor no tiene edad ni límite.
Ama un pequeño a su madre, ama el adolescente a un retrato atesorado entre las páginas de un libro.
¿Nervo o Alfonsina? ¿Dolina o Gagliardi? Que poco saben los chicos de ahora de los poetas argentinos o extranjeros.
¿No se necesitan de citas emblemáticas? Así pensaba Don Lorenzo mientras se acercaba a su sillón y suspiraba por su juventud ya lejana.

Gentileza: Imagen de StockSnap en Pixabay

Hasta que una dulce voz cantarina le saludó al paso ¿En qué está pensando mi buen amigo romántico? Era Doña Josefa que alegremente le daba a las cuatro agujas de su crochet para terminar una mañanita a su nieta Eloísa. Que antigüedad! Hablar de mañanita! Una simple blusita para reparar del frío que se viene agazapado. En mi tiempo -recordó la viejecita- las niñas usaban hermosos camisones y los reforzaban de los primeros fríos con una prenda íntima que llamaban mañanitas ¡Que romántico! Ahora las niñas duermes como dios las hecho al mundo y si guardan sus partes intimas es mucho decir. Como cambiaron los tiempos! Pero la atracción entre el esposo y la esposa, el amante y la visitante, la mujer y el hombre, sigue siendo la misma.

Por algo la lencería íntima es tan linda y el momento de usarla también, no le parece?

Esta entrada fue publicada en Historia, Un día como hoy... y etiquetada , , , . Enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *