La leyenda de Santa Felicitas

La leyenda es el conocimiento de un suceso, de un ser material o no, transmitido en forma oral
de persona a persona, de pueblo a pueblo, o simplemente, de abuelos a nietos. Con el tiempo
se enriquece el conocimiento con ideas mas o menos acordes al texto en cuestión y queda en
la memoria popular, a la espera de un momento propicio para ser contada.

Gentileza: http://www.museosantafelicitas.org.ar/complejo_historico.html

En Barracas, lugar cercano a La Boca, donde se conserva aún en nuestros días costumbres y
ritos que tienen que ver con la Fe Cristiana y con la Tradición, hay una iglesia muy antigua,
dedicada a Santa Felicitas, donde los fieles asisten a Misa y los niños aprenden el catecismo
para la primera y segunda Comunión. Se celebran bodas tradicionales y se le rinde culto a los
muertos con una misa especial, actividades estas comunes a todas las parroquias.
Pero esta iglesia -lo que mucha gente no conoce- fue levantada en honor a Santa Felicitas,
porque en los tiempos antiguos había en el Viejo Buenos Aires familias de abolengo y buen
posición económica que llevaban una vida social discreta pero animada, y en el seno de una de
las familias más nombradas, había una que llevaba las palmas en cuanto a amistad y
conocimiento se tratase, pero lo mas valioso -así lo creían y divulgaban los orgullosos papás de
la Niña Felicitas- muy festejada y admirada por los jóvenes petimetres de la época.

Llegó el día en el que la joven agraciada en mitad de un ceremonioso baile pidió ser escuchada
porque tenía algo importante para decir y jugueteando con una blanca rosa que en mitad de su
pecho lucía, explicó que dentro de una semana se casaría con el elegido de su corazón,
dejando a todos asombrados por la inesperada noticia. Cuando la concurrencia se acercaba
para felicitarla de la novedad, se oyó una voz bien timbrada pero temblando de emoción que
dijo estas palabras:
-no llegará esa noche, porque serás mia o de nadie.
El joven que pronunció esas palabras proféticas desenfundó un arma y disparó un certero
balazo que fue a dar en el inocente pecho de Felicitas Guerrero, que se desplomó en el acto y
el autor de semejante felonía aprovechó la confusión para darse a la fuga.

Padres y novio trataron de socorrer a la niña pero todo fue en vano, murió en el acto.
Después de todos los trámites y deberes, los afligidos padres convinieron en hacer levantar un
santuario dentro de la iglesia, bajo la advocación de Santa Felicitas, la santa de la cual la niña
llevaba con mucha fe el nombre.
Pasaron las épocas, la iglesia siguió con su cristiana función, la plaza se llena de niños jugando
y los enamorados van a pedirle a la Santa protección y ayuda.
Pero dicen que en las noches hermosas de luna llena, dos sombras amadas se filtran por el
atrio y penetran en la iglesia que debía sellar el sacramento de la boda.
Como leyenda es conmovedora, pero yo no lo iría a comprobar a las doce de la noche al
suceso sentimental. Ustedes ¿Irían?

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Una respuesta a La leyenda de Santa Felicitas

  1. Santiago Fernando Feliu dice:

    Leerlas emociona. Mamá puso el corazón y vos lo convertiste en palabra viva. Gracias a las dos por dejar este recuerdo tan lleno de amor y verdad.

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